Truvada®: la “pastilla del día antes” para el VIH

No tardará mucho en salir a la calle, la noticia de que Truvada®, un medicamento especialmente formulado contra el VIH será financiado por la seguridad social.
Esto, no debería ser una noticia, ya que muchos fármacos creados para la terapia contra este virus, se comercializa y dispensa a los enfermos de VIH sin cargo alguno. Aquí, la gran diferencia es que Truvada® no solo se utiliza en el tratamiento contra el VIH, sino que también, es utilizada para la prevención de VIH cuando la persona está expuesta al virus, de modo que reduce ampliamente la posibilidad de infección.
Actualmente solo se encuentra autorizado para uso hospitalario, por lo que, el acceso a este tratamiento por parte de la población es inexistente.
Esta financiación será un gran paso hacia adelante, pero, aun así, debemos saber que no es una “pastilla mágica” y que, aunque reduce bastante el riesgo de contagio, aun así, existen datos que debemos conocer antes de exponernos a ella.

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¿Qué es Truvada®?

Se trata de una combinación de dos antiretrovirales (entricitabina y tenofovir) capaces de inhibir enzimas implicadas en la creación de cadenas de ADN del virus, producidas en su multiplicación, lo cual impide la replicación del virus y por tanto su infección en el organismo.

¿Cómo se usa?

El tratamiento en PrEP o profilaxis, debe realizarse tomando un comprimido todos los días asociado a otra barrera de protección frente al virus.

Se recuerda que en esta profilaxis deben de hacerse estudios cada tres meses para comprobar que no existe infección por el virus, ya que su uso podría dificultar el tratamiento posterior. Además, es importante controlar los efectos secundarios, como son la afectación de la capacidad renal o la reducción de densidad de la masa ósea que puede producir a medio plazo.

¿Cómo se puede conseguir?truvada_pill_flask.jpg

Aún es pronto para saberlo. Pero debemos de recordar que es un fármaco que se consigue únicamente bajo prescripción médica, y que está destinado a personas con un alto riesgo de contagio (parejas serodiscordantes, pacientes con ETS detectadas, personas con una alta actividad sexual y relaciones no seguras, drogadictos…)

¿Un comprimido todos los días y “estoy a salvo”? NO, existen limitaciones

Aunque todo se pinta de color de rosa, debemos recordar que todos los tratamientos tienen limitaciones, y que, por tanto, antes de comenzar a tomar cualquier fármaco debemos consultar a un médico que nos asesore.

Las mutaciones es la primera limitación que nos pone el virus. Este retrovirus tiene una alta capacidad de mutación, por lo que un mal uso adecuado del fármaco e incluso y tiempo, puede hacer que el fármaco deje de ser activo frente a la infección. Hoy en día, ya se han detectado personas que sufren infección por VIH-1 resistente al fármaco.

Otra limitación es el desconocimiento del tiempo que tarda el fármaco en ejercer su efecto en el organismo. Por lo que, no podemos asegurar cuanto tiempo debemos de estar tomando el medicamento para estar seguros frente a la infección.

Recordamos que existen diversos tipos de VIH, concretamente el VIH-1 y el VIH-2. El fármaco solo es eficaz contra el VIH-1, y aunque este es el más frecuente en la población, no debemos olvidar que cuando realizamos prácticas no seguras, también podemos estar expuestos al VIH-2, quedando a merced del virus.
Es cierto que desde hace tiempo se ha pensado que este virus era mucho menos virulento, pero actualmente, se ha comprobado que su virulencia es mayor a lo que se pensaba. Por ello, la importancia de recordar que la mejor profilaxis es mantener relaciones completamente seguras utilizando preservativo.

Otras enfermedades de transmisión sexual. ¿qué ocurre con ellas?
Aunque el fármaco sea altamente eficaz contra el VIH, una mala práctica sexual, puede hacer que seamos infectados por otros muchos microorganismos que, aunque se desconoce su agresividad, son tan o más malos que el virus del VIH, pudiendo provocar infertilidad, alergias, infecciones cruzadas, daños orgánicos y la muerte.
Entre estas enfermedades, se encuentra el virus de la hepatitis, que además puede agravarse cuando el paciente deja de administrarse el Truvada® ya que desconocía la infección.

Además, existen las interacciones farmacológicas, que pueden hacer que el fármaco sea más o menos absorbido por el organismo, aumentando o disminuyendo su eficacia.

Entonces, ¿Qué podemos hacer?

Ante todo, tener muy claro que la mejor profilaxis ante cualquier tipo de infección o embarazo no deseado es el preservativo.

Si aun así, consideras que puedes estar ampliamente expuesto al virus, te recomendamos visitar a tu médico de cabecera o a una institución especializada en ETS y contarle el caso.
Ell@s como grandes profesionales, tomarán todas las medidas necesarias para descartar infecciones ya adquiridas, y posteriormente, junto a ti, elegiréis un plan de actuación y prevención.

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